¿Por qué las villas venecianas son tan famosas en el mundo? Seguramente por su belleza, pero también porque muchas de ellas fueron construidas por arquitectos importantes que supieron transformar el concepto de vivienda de campo en el de una morada suntuosa a la par que funcional.
Las villas de los venecianos hacen revivir en el campo una arquitectura conocida en la ciudad, no simplemente insertándola en un paisaje diferente, sino convirtiéndola en parte viva y esencial del mismo. Se encuentran ubicadas a lo largo de los ríos, donde es más fácil llegar desde la ciudad, porque en verano el clima es más fresco y porque los nobles podían dar descanso al ánimo fatigado por las agitaciones citadinas. Más tarde, se convertirían en sedes magníficas de fiestas fastuosas y espectáculos teatrales.
Villa Pisani, en Stra, es uno de los ejemplos más destacados de villa del siglo XVIII. Mandada construir por los Pisani, una rica familia veneciana, fue comprada por Napoleón, pasó luego a manos de los Habsburgo y hoy es gestionada por la Región del Véneto. Está decorada con frescos de Gianbattista Tiepolo y Jacopo Guarana, dos de los más grandes pintores del siglo XVIII. Se encuentra inmersa en un hermoso parque donde la sabiduría arquitectónica, geométrica y paisajística crean juegos de perspectiva desde diferentes ángulos, hasta conducirnos al laberinto vegetal en cuyo interior la capacidad de orientación se pierde en la búsqueda de Minerva, la diosa de la razón.
Elementos lúdicos, amorosos y masónicos integrados en un ambiente bucólico que sirve de telón de fondo para la realización de una civilización dedicada a una vida gozosa, distanciada de la realidad, que se pierde en un juego social basado en la satisfacción de los deseos.