Intente cerrar los ojos e imaginar el chapoteo del remo que roza el agua para guiar la embarcación símbolo de Venecia: la góndola. Basta con imaginarla para proyectarse en otro mundo y sentirse ya acunado por su lento avanzar entre canales y sonidos de sabor antiguo.
Larga, estilizada, elegante, refinada: así es la góndola. Pero cuánta maestría, cuánto saber y cuánto trabajo son necesarios para construirla. Remèri, ottonài y fràvi, intagiàdori e indoradòri, y también marangòni y tapessièri, y baretèri, caleghèri y sartòri.
Cada uno de ellos crea una de las 280 piezas necesarias para componerla, para que después solo un hombre, el gondolero, sea capaz de gobernar su asimetría convirtiéndose en uno solo con el remo y la fórcola.
Gracias a ella, todas estas profesiones siguen vivas en la ciudad y las antiguas herramientas son todavía utilizadas por manos expertas que custodian los secretos del arte.
Un arte que intentaremos observar y admirar discretamente visitando los talleres de los maestros, quienes nos dedicarán un poco de su valioso tiempo. Podremos vivir juntos una experiencia fantástica entre el aroma de la madera y el golpeteo de martillos, cinceles y utensilios de diversos tipos.
Para saborear la fábula hasta el final, no se puede sino terminar con un tour exclusivo en góndola, diseñado solo para usted, lejos de los canales abarrotados por las caravanas de turistas ruidosos.