La Scuola Grande di San Rocco reúne en sí muchas características de la vida veneciana: la devoción a un santo, San Rocco (San Roque), protector contra la peste que a menudo afligía a la ciudadanía; la institución denominada Scuola, fundamental en la vida social y política de la República; la arquitectura renacentista, tan difundida en la ciudad; y la pintura, magníficamente representada por Jacopo Tintoretto, cuya obra es preponderante en la decoración del edificio.
Religiosidad y sacralidad, política y arte se funden en un conjunto único que no tiene igual en la edificación privada.
Tintoretto empleó todas sus energías para dejar a la posteridad el sello de su grandeza y genialidad, con pinturas de perspectivas audaces e innovadoras, pero cargadas de emotividad.
Igualmente fastuosa es la imponente iglesia de Santa Maria Gloriosa dei Frari, simplemente conocida como Frari. Sencilla en su estructura gótica, pero riquísima en su decoración interna. Podríamos definirla como una galería de arte por las pinturas de Vivarini, Bellini y Tiziano, y por la única obra de Donatello presente en la ciudad que se custodia en su interior. O bien, podríamos definirla como un panteón por las tumbas monumentales de dogos y artistas, como Tiziano y Canova, que han sido erigidas allí a lo largo de los siglos.
Al igual que muchas otras iglesias, fue construida como consecuencia de un sueño, en este caso tenido por el dogo Jacopo Tiepolo. Pero es bien sabido que en Venecia los sueños encuentran su realización de la manera más sorprendente, y esta iglesia es una magnífica demostración de ello.
Ambos edificios están tan cerca el uno del otro que es imprescindible visitarlos en una misma ocasión.